Sexto escrito: “Salvavidas”

 

Cuando somos chicos y no sabemos nadar, nos ponen un salvavidas ese que te mantiene protegido sin hundirte, ese que te da la seguridad de que podés divertirte sin miedos.
Para mi esos salvavidas son esas personas que van apareciendo, muchas veces como un viaje en un tren donde en cada parada suben y bajan personas, quizás algunas te acompañen más tiempo que otras, pero creo que esos salvavidas son los amigos. Que aparecen en el momento que la vida considera justo, preciso para que puedas aprender algo y crecer.
Como buena libriana soy una persona muy sociable, alegre y me gusta ser como Roberto Carlos y tener un millón de amigos.
Este escrito quiero dedicarles a esas personas que estuvieron para mi en esos momentos de mucha oscuridad. Como les fui contando en varios escritos, en muchos episodios sentía que no había otro camino y fueron esos salvavidas que hicieron que tenga mi cabeza afuera del agua y respire.
Si hay algo que puedo decir es que siempre hice lo que sentía, a veces sin pensar razonablemente en el más allá o consecuencias (mandada por el corazón muchas) veces hice malas elecciones, pero siempre me decía a mi misma que prefería una historia por haberlo intentado a quedarme con la duda, hoy claramente ya no pienso así, eso es lo lindo de la juventud y de vivirla a pleno sin pensar en el mañana.
La vida es más fácil, mas liviana con amigos. Esos que son tu familia por elección, que por más que pases semanas sin escribirle, o sin verlos, sabes que están ahí y viceversa. Que cuando hablas es como si el tiempo nunca hubiera pasado.
Me acuerdo de estar riéndome con una amiga por esas travesuras que hacía y que ella me decía deberías escribir un libro con tus mil historias y aquí estoy haciéndolo.
Siempre me considere una buena consejera, pero irónicamente nunca podía en mi vida poner en práctica aquellos tan geniales consejos que salían de mi boca, como siempre dicen es más fácil decirlo que hacerlo y que cierto que es.
Obviamente hubo personas que fueron super importantes y que, por la misma vida adulta, rutinas e hijos no permiten coincidir o frecuentar pero que quiero que sepan que viven siempre en mis recuerdos y cuando las pienso sonrío. Eugenia, Mariana pilares fundamentales en mi adolescencia y la cantidad de horas que compartimos con ellas. Hoy me toca verlas en sus publicaciones en Instagram y verlas mujeres realizadas, profesionales la verdad que me alegra mucho.
Tengo mi amiga desde noveno grado, mi flaca especial Mi Eliana adorada, ella que siempre esta de manera incondicional sea la hora que sea con la cual compartimos en su momento historias similares de malos amores, pero ella tuvo su príncipe azul que la rescato y le dio a su amada Susana.
Mis amigas de la infancia con las que pasábamos horas enteras con las muñecas, bailando, haciendo emprendimientos de ventas en la vereda y que también son de esas personas que decís es mi amiga desde la infancia, y siguen siéndolo, que cuando nos tocó dejar el barrio también dolía dejarlo porque dejabas esas tardes de conversación, de mates, de noches en la vereda conversando. Pero que a pesar de todo esto, la amistad permanece intacta.
Como sabrán soy maestra de grado,  noble trabajo donde cada día compartís con un grupo de personas que llega un momento donde las ves mas que a tu propia familia y depende de como uno sea se abre más o menos, pero están esas personas ahí donde con solo mirarte a los ojos saben como estás, siempre recuerdo a una en especial que cuando vivía mi relación complicada conviviendo hizo muchas cosas para tratar de que yo me apartara de esa relación porque siempre me decía que yo ya no era la misma, que mi chispa estaba apagada, esa que me cuido como a una madre y que también me supo perdonar como a una hija cuando me equivoque, y que ahora se me estruja el pecho el solo pensar que su camino se esta por separar del mío, que se va a bajar del tren para ir a su casa de las Termas a descansar pero que en estos años aprendí gracias a su apertura.
Esas compañeras amigas que son como esas hermanas que nunca tuviste una que cuando le escribo los fines de semana no quiere ni leerme y la otra que ni me lee porque ni lo ve al celular. Son muchos años que llevamos juntas y unos muchos más los que nos faltan por vivir veintitrés años para ser más exacta. Toda una vida. Que sería de lo laboral sin esas personas que te hacen más ligeros los días como una flaca con las piernas más largas y que le faltan un par de cocos pero que siempre es mi compinche para mis ideas locas y divertidas, con la que me río un montón, quizás no siempre se abra tanto es más hasta muchas veces es un enigma su vida, pero ella siempre esta con esa sonrisa Colgate como buena hija de odontóloga que es, así también como una colorada que conocí no hace tanto pero que sin conocernos me acepto un after office y fue el mejor de todos. Sin conocernos, conversamos horas, nos reímos y tenemos esa conexión que no sucede seguido, donde dos personas piensan muy similar, sienten similar, la colorada del corazón mas noble y sincero. Y que por suerte para mi compartir con ella y desgracia para ella el tener que aguantarme.
También hay amistades que conoces a través de terceros y que sin pensarlo se vuelven muy importantes, como lo es ella  mi querida Tina, con la que comparto una vez a la semana generalmente y que por fortuna nos toco ser madres al mismo tiempo y que nuestros hijos se lleven meses, sean amigos y juntarlos es lo más hermoso. Ella es incondicional, nunca dice que no, una leona, una excelente madre.
Y aquellas de la pandemia donde encerrados a través de un celular, se forjaron amistades fuertes como la de la Santiago al 1300 que por suerte no me cobra la consulta como psicóloga y muchas veces le saque el jugo, pero siempre fue muy acertada en sus consejos, aunque yo obviamente hacia todo lo contrario, pero que a pesar de todo también siempre atiende y responde sea el día o la hora que sea, está.
La vida es más linda con amigos, sé que podría pasarme escribiendo páginas y más páginas para cada una de las personas con las que compartí y comparto en mi vida, pero creo que puedo decirles que cada uno apareció en el momento que más necesitaba, que agradezco por estar, por compartir, por sus palabras. Porque en muchos momentos de oscuridad fueron esa luz de esperanza y me ayudaron.
Tenia que pasar por todo lo que pasé para llegar a donde hoy estoy, gracias a esos salvavidas que fueron ayudándome y manteniéndome a flote. Gracias a su manera por salvarme la vida.



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