Primer escrito: elecciones

 

Hace un tiempo vengo pensando en escribir estas líneas. Siempre fue algo que me gustó mucho hacer, y mi mejor manera de expresarme.
En este recorrido que me toco vivir, en los caminos que elegí caminar ya hace 35 años fui teniendo aciertos y errores… bastantes errores para ser sincera. Pero gracias a todos ellos hoy soy esto. 
 
Elegir… que palabra tan llena de significados para mí, libriana de nacimiento la más indecisa de todas, y como me cuesta tomar decisiones. Mi primer y mayor elección empezó allá en el 2006 cuando era todavía muy joven, ignorante, inocente también en esos primeros pasos del amor, en mi segunda vez teniendo intimidad para ser más exacta fue que quedé embarazada, la verdad que hay algunas cosas que fui olvidando o mi mente omitiendo para conservarme más, pero lo que si recuerdo es que era un día a la mañana antes de ir al cole, cuando me enteré de esa noticia y fue para mí como una gran oscuridad. Llena de miedos, no sabía que hacer, esa sensación de falta de aire al pensar lo que me estaba pasando, me apoyé en mi amiga de aquel entonces en el secundario y se lo conté.

 

Paralelamente en casa tenía una situación que atravesaba la familia, mi mamá, ese sostén para todos había sufrido un ACV isquémico y solo recuerdo que mis pensamientos eran -si se entera de esto, la termino de matar.
Dieciséis años, recién dando los primeros pasos de mi adolescencia, sin haber conocido lo que era un boliche o tomar alcohol, o fumar. Imagínense que hasta los trece jugué con muñecas, lo que podía estar sintiendo. No sabía qué hacer. Cada día me ahogaba más en esa tristeza y miedo profundos.

 Con el paso del tiempo pasa lo que siempre sucede, que la voz se corre y se fueron enterando cada vez más personas, lo cual significaba una presión más fuerte para mi porque cada vez estaba más cerca el momento de contar ese secreto que traía, en casa lloraba, casi no comía y le mentía a mi mamá que mis lagrimas eran por haber peleado con alguna amigaPero vieron que dicen que siempre hay luz al final del túnel  y sí es así…  recuerdo que era una mañana que junte coraje y hable con mi preceptora de aquel entonces ( un ángel para mi en ese momento) apoyándome a contarle todo lo que estaba pasando. Fue en el colegio donde llamaron a mi mamá y junto con ella me anime a decirle a mi mamá, pero sin hablar porque no podía, simplemente moviendo la cabeza haciendo señas de si o no en respuestas a sus preguntas.

Y ahí va otra gran palabra que es madre, ¿Qué haríamos sin ellas? No lo sé, solo sé que gracias a la mía a pesar de lo que ella estaba viviendo, gracias a su ayuda y amor materno fue encendiendo las luces de esa oscuridad que les conté al inicio, apoyándome en la decisión que fuera a tomar. Todavía no estaba legalizado el aborto como hoy en día, lo cual era muy complicado de acceder y el medico explico los riesgos que se corrían al hacerlo, y es ahí donde empieza la gran elección de mi vida, ni sabía en lo que me estaba metiendo, a veces me parece mentira haber pasado tanto, pero si lo pasé. Recuerdo a Beatriz, una amiga de mamá paradójicamente fue la que le aconsejo que continuara con el embarazo, quien un mes más tarde dejaría de estar en este plano con nosotros. Fue así que me embarque en esa aventura del embarazo adolescente, tengo flashes de recuerdos de esa época, mi panza mes a mes crecía, yo seguía asistiendo al colegio obviamente siendo la mirada de todas, pero caminaba tranquila con mi situación… los botones del delantal se fueron corriendo a medida que pasaba el tiempo.

 

Así llegue a diciembre, finalizar mi penúltimo año del secundario y en pocas semanas, llegaría Julieta, un 19 de enero para ser más exacta. Esa tarde estaba jugando con amigas a las cartas y comenzaron esas contracciones cada cinco minutos, inconsciente espere a que mi mamá volviera de hacer unas compras unas horas después y le dije que eran cada cinco minutos, llamó a la ginecóloga y fuimos al sanatorio.
Así con esa liviandad que tienen los adolescentes para tomarse la vida, me indicaron que tenía que quedar internada y que en un par de horas estaría conmigo el resultado de aquella elección que había realizado meses atrás. La fisionomía del cuerpo joven (no lo se la verdad, pero siempre pienso que sí) hizo que mi parto fuera rápido, lindo pariendo de manera normal con mis diecisiete años cuatro quilos ciento treinta gramos, con 51 cm de largo, entrando en esa aventura de la maternidad.

 

Fue mi  primer gran elección de vida y una lección también para mí. Obviamente pasaron muchas cosas durante, que quizás alguna vez también las exprese. Creo que por hoy esta bien hasta aquí. Esa sí que fue una buena elección, la cual  hoy ya con dieciocho años cada día me recuerda que fue la correcta y que valió la pena.
Pero si me siguen costando las elecciones, aunque no lo crean. Me cuestan un montón.








 

 

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